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“El Buitre” se encarga de los Leones (1989)

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La puerta de la oficina del manager de los Leones del Caracas se abrió para dejar salir a Urbano Lugo, Julio Strauss, Ubaldo Heredia, Amalio Carreño, Isaac Alleyne y Jim Niedlinger, los miembros del cuerpo de abridores del Caracas, convocados por Phil Regan para escuchar el primer regaño de la temporada. El mensaje estuvo claro: Muchachos, la próxima vez que comiencen un juego para mí, procuren llegar siquiera hasta la séptima entrada. “No tengo muchas reglas, pero la primera es, que cada jugador debe ofrecer el cien por ciento cada día”, dice Regan, quien se convirtió esta campaña en el cuarto manager de los Leones en los últimos cinco campeonatos. “Solo tengo una exigencia más. Hay que llegar a tiempo al estadio para practicar y hablar todo lo que sea necesario”. Regan aparenta más edad de la que realmente posee.Una falsa representación que tiene su origen en una cabellera blanca y escasa. Pero al levantarse de su silla en busca de un vaso con agua, emerge una estatur...

Café, dulce o amargo (1986)

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Es una costumbre centenaria esa de establecer comparaciones con figuras del pasado. El ejercicio fantasioso, lo que pretende es ofrecer pistas para prever qué tan lejos llegará el prospecto de turno. Los aciertos son los menos. El talento de José Canseco no se encuentra a la vuelta de la esquina ni en las ramas de los árboles. Aún así, la práctica sobrevive y se acentúa con los años. A fin de cuentas, resulta excitante aquello de avizorar el futuro. Y al menos en la pelota venezolana, ahora mismo hay un candidato firme para echar a volar imaginaciones. Su nombre, Carlos “Café” Martínez. “Cómo lo envidio. Es el novato número uno de la organización. El mimado. Todo el mundo habla de él”, dijo Oswaldo Guillén de Martínez, al bajarse del avión que lo trajo de su segunda temporada como campocorto de los Medias Blancas de Chicago. De entrada, se asegura que Martínez es el prospecto más sobresaliente por estos parajes desde que Antonio Armas cautivó a los cazadores de talento de l...

Jackson en Puerto La Cruz (1996)

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Jackson Melián estaba algo contrariado. Molesto consigo mismo. Tres veces había ensayado tocar la bola, y tres veces la pelota saltó de su bate hacia atrás. La última, por poco le da en la cara. No era para menos su desagrado. Es la primera vez que se uniforma, y luego que su nombre ha aparecido ya tantas veces en los periódicos desde el pasado julio, no es capaz de ejecutar un miserable toque de pelota. -Mijo, no se preocupe, lo consoló el coach Luis Davalillo. – Esto es solo una práctica. A usted nadie le va a pedir que toque la bola. Su manager, lo único que va a esperar de usted, es que empuje carreras con sus batazos. La voz del coach no ha dejado de escucharse este jueves en todos los rincones del estadio Alfonso “Chico” Carrasquel, aquí en Puerto La Cruz. -¡Tercer grupo!, ordenó y los seis miembros de los Caribes de Oriente conocidos como “Los Panchos” y “Los olvidados”, y entre quienes se encuentra Melián, se acercaron al home para cumplir con su parte en la práctic...

Una primicia (1998)

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-Señor Humberto, buenos días. Lo solicitan aquí en la recepción, escuché la voz familiar de Andreína. -Sí, buenos días. Quién me solicita. -El señor Carlos López. -Dile que suba. -Qué querrá Carlos López, pensé. De cualquier manera, fue una visita afortunada. Ya eran las once de la mañana y la pantalla del computador continuaba en blanco. Suele pasar. No siempre hay de qué escribir. Al menos con la exigencia de un periódico que sale a la calle cada 24 horas. Una dificultad que se agiganta si la materia prima de la historia tiene que ver con béisbol. Por jugarse día tras día, al contrario por ejemplo del fútbol donde habitualmente los desafíos van de domingo a domingo, la posibilidad de hallar un hecho noticioso en toda su extensión, se reduce a su mínima expresión. Sin embargo, Carlos López no solo era portador de una noticia. Esa mañana del 5 de noviembre de 1998, vino acompañado del bien más preciado por un periodista: una primicia. -¿No te prometí que tú serí...

¿Quién es ese? (1984)

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Fiel a la costumbre heredada de Rodolfo José Mauriello, el martes llegué temprano al estadio Universitario. Tal vez demasiado temprano. Eran las dos de la tarde cuando el automóvil de El Nacional me dejó en el estacionamiento del parque. Esa noche jugarían Caracas y Magallanes por vez primera en la campaña, una excusa formidable para justificar el madrugonazo. Pero aún así. A esa hora, buena aparte de los peloteros todavía está por llegar. Pasé por el vestuario de los Leones a saludar y a tomar café con Jacinto Betancourt, quien vive allí durante la temporada, y al salir al terreno percibí una inusual aglomeración de gente por los lados de la tercera base. El manager Buck Rodgers, Oscar Prieto, el coach Pompeyo Davalillo y el preparador físico Rafael Noriega, seguían con atención a un adolescente que en el campocorto recibía los rodados de los más variados calibres, que desde el home le servía Antonio Torres. El joven con el uniforme del Caracas los recogía todos. Los que Torre...

La última cosecha (1988)

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El ruido es insoportable. Pareciera que todo el mundo quiere llegar primero, quién sabe a dónde, y la única manera de alcanzar el cometido es tocando la bocina de su automóvil por encima del estrépito de la corneta de los carros que están a su alrededor. La conversación iniciada en la redacción está por convertirse en un acto de heroísmo. -Todavía Barquisimeto no llega a estos niveles insoportables, comento. -Gracias a Dios no, responde Alfonso Saer desde el asiento trasero.   -Tal vez exagere un poco, entonces intenta colocar su sonora voz por encima del corneteo y el pistonear del amasijo de carros, que pretende salir de ese embudo en que está convertida la Plaza Venezuela y sus alrededores a esa hora de la tarde. –Pero no me extrañaría que Sojo terminara el año que viene como el segundo campocorto de los Azulejos de Toronto detrás de Tony Fernández. Tiene tres años como profesional y cada vez progresa más. Si jugara en Caracas en vez de Barquisimeto, sería el ...